Estamos a unos días de iniciar la Semana Mayor o Semana Santa.

Guatemala, con sus colores y sabores, tradiciones y cultura. Seas o no católico, te ves directa o indirectamente envuelto en las tradiciones. Hoy quiero escribir acerca de ello y de nuestras costumbres.

Quien no ha visitado el centro de la ciudad, Antigua Guatemala, o cualquier rincón de nuestro país y ha visto el fervor de nuestros cargadores, la devoción y el amor con el cual adornan las calles repletas de alfombras, algunas hechas de frutas, y en su mayoría elaboradas con aserrín. Imágenes, rostros de emoción, música y por supuesto alimentos. Culminamos una cuaresma más, en la que el calor no impide que salgamos a las calles. Algunos otros aprovechan el asueto para visitar el mar, la montaña o alguno que otro pueblo aledaño o bien, deciden salir al extranjero.

Yo soy de las que me quedo cada año en la ciudad, muy pocas veces salimos. Mi padre devoto cargador siempre nos ha invitado a quedarnos. Recuerdo con emoción mi infancia en la que mi padre cargaba casi todos los días de la Semana, iniciábamos con el Domingo de Ramos para finalizar de visitar y admirar las procesiones del Viernes Santo. Con todos esos recuerdos en mi memoria, también esta el de los sabores, colores y olores. Quien no ha comido una pizza en bolsita, una granizada; o bien unas tostadas, unos molletes o las empanadas, tan propias de la época.

Ahora a mis treinta y pico, sigo llevando conmigo esa parte tan íntima de mis recuerdos. Intima porque me acerca cada vez un poco más a mi Iglesia y a mi religión, a esa herencia que la hicimos tan nuestra. Estos últimos domingos en los paseos en bicicleta, disfrutamos de ver y fotografiar con la memoria nuevas imágenes y atesorar recuerdos.

Durante estos días no se si en sus hogares ocurre igual pero en el mío, aunque no salimos fuera, nos reunimos en familia y quizás los amigos que se quedan para compartir como siempre alrededor de una mesa. Cuando era pequeña mi tía abuela Luvita, solía preparar el pan artesanal de Huehue, que sueño algún día con aprender a hacerlo, acompañado del dulce en conserva. Cuantos recuerdos… Y con ellos los días de ocio y caminatas, muy pocas ganas de cocinar. Así que ahora pienso en aquellos días y desde hace un año Del Alma lanzó un menú para acompañar estos días que les comparto a continuación.

Este menú pueden llevarlo en la maleta a donde quiera que vayan, y nuestro contacto por acá!

 

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